martes, 26 de mayo de 2015

Alojarse/2 y Tarjetas de crédito/1

Como les decía en el post anterior, las opciones más económicas para alojarse cuando uno viaja a New York es en los alrededores, con la fórmula "a más alejado, más barato" que se cumple bastante (excepto en Brooklyn, que se puso de moda como punto de alojamiento entre los turistas más snobs que dicen querer conocer la vida cotidiana del neoyorquino).
Les comentaba también del interesante sistema que tiene Hotwire, que permite adquirir alojamiento barato sin saber en qué hotel es. Pero, sabiendo que el sistema no es apto para desconfiados ni cardíacos, agrego dos opciones en Booking. Ambas son en Manhattan, por lo que la ubicación es muy buena, y en ambas se trata de hoteles/hostales (NO albergues) que ofrecen habitaciones individuales o dobles con baño compartido o con baño privado. La opción de "baño compartido" genera que sean notoriamente más baratos que el resto. 
Uno es el Seafarers International House. El punto más a favor de este hotel es la ubicación: a dos cuadras de Union Square, probablemente la plaza más hermosa de New York (y quizás del mundo), y punto de encuentro de casi todas las líneas de subte, por lo que se llega rápidamente a todo Manhattan.
El otro es el Leo House. También en Manhattan, aunque en Chelsea, es decir con menos opciones de subte (lo que no significa mal ubicado).

Alguien podría decir que tanto Hotwire como Booking tienen opciones interesantes pero, a diferencia de las páginas de ventas turísticas locales, no ofrecen comprar en cuotas con la tarjeta de crédito. Esto es una verdad a medias. Vayamos por partes.
En primer lugar, las páginas locales ofrecen comprar en cuotas porque son notoriamente más caras. Esto es: pueden presentarlo así porque ya agregaron muchísima tasa de interés, que uno termina pagando. Salvo contadas y milagrosas excepciones, la oferta de hoteles de páginas locales es siempre más cara que la de Hotwire, Booking o el resto de las extranjeras.
En segundo lugar, las compras a las páginas extranjeras SÍ se pueden realizar en cuotas. Al menos las que se realizan con Visa, no con Mastercard ni con American Express. Debe tenerse en cuenta que cualquier compra realizada en el extranjero, por más que sea en cuotas, llegará a nuestro resumen en un solo pago. ¿Cómo evitar eso? Simple. Antes de que cierre el período contable de la tarjeta de crédito, uno entra en la web de Visa. Entre las múltiples opciones, hay una que se llama Plan V. Ahí, hay dos opciones: pagar resumen en cuotas y pagar consumos en cuotas. Si damos click a la segunda, nos aparecerá el monto que se puede "cuotizar" hasta en 36 pagos fijos. Obvio, con interés aplicado. Aún así, resulta más conveniente que comprar en una web local. Dato importante: el adelanto de ganancias de 35% por consumos en moneda extranjera sí llegará en un solo pago. Es decir: si se puede pagar el 35% de lo que uno gastó, esta opción es la más conveniente. No muchos la conocen, y creo que valía la pena aclararlo.

martes, 19 de mayo de 2015

Alojarse/1

Uno de los puntos más importantes cuando uno viaja para una Comic Con es dónde se alojará. Importante por cuestiones operativas e importante, también, por cuestiones de presupuesto para el viaje.
La New York Comic Con se realiza en el Javitz Center de Manhattan, en el barrio de Hell's Kitchen (sí, el mismo de Daredevil), a pocas cuadras de la Penn Station. Obviamente, lo ideal es alojarse en el mismo barrio o al menos en la parte sur de Manhattan (esto es, de dónde comienza el Central Park hacia abajo), ya que con los medios de transporte que hay en la isla se llega en dos patadas. Eso por el lado operativo.
Desde el plano presupuestario, es importante saber que Manhattan es uno de los lugares con hotelería más cara del mundo, y de hecho por precios altos brindan habitaciones muchas veces ridículamente diminutas (al menos, mucho más chicas que las que conseguiríamos en otra ciudad por el mismo precio). Si de acotar gastos se trata, es recomendable alojarse en las afueras de Manhattan. Pero del lado este (es decir, de Brooklyn hacia el Este) y no del oeste (es decir, hacia New Jersey). En ambos casos a medida que nos alejamos del centro de Manhattan los precios comienzan a bajar en forma notable, pero la diferencia este/oeste es la facilidad de acceso viajando: desde el este se llega fácilmente en subte, mientras que desde el oeste lo más común es hacerlo en micro (salvo que se use el tren, que es muy infrecuente). Por dar un ejemplo: desde Jamaica (que en los mapas pareciera alejado, ya que está en los alrededores del aeropuerto JFK) se llega en subte a Manhattan en media hora y se paga por hotelería menos de la mitad. Hay que ver, claro, si uno está dispuesto a esa media hora de viaje cotidiana.
Mi recomendación, si se va a realizar el viaje y se llega al momento de reservar alojamiento, es hacerlo con la página Hotwire. El sistema de compra puede poner nervioso a más de uno, pero siempre que lo utilicé tuvo resultados óptimos. Lo explico: en la página inicial uno pone ciudad, fechas de llegada y partida y cantidad de pasajeros en el hotel, como en cualquier página de ventas de paquetes hoteleros, pero la diferencia es que cuando muestra los resultados Hotwire no dice en qué hotel se estaría reservando. Pone el precio, el barrio y las comodidades del hotel, como así también de cuántas estrellas es, pero no el nombre. Esto es así porque las cadenas hoteleras, para asegurarse un mínimo de ocupación que les asegure rentabilidad por estar funcionando, reducen MUCHO sus precios (a veces más del 50%) pero no desean que eso se publicite porque perjudica las ventas a los precios que no son de oferta. ¿Cuándo uno sabe el nombre del hotel? En el momento en que se completa la transacción con tarjeta de crédito (es decir, que ya no hay vuelta atrás), Hotwire envía un mail con todos los detalles. Insisto: no es apto para cardíacos. Pero también insisto: a mí me dio resultados óptimos. Al fin y al cabo, la zona del hotel y sus comodidades son lo único que nos debería importar, no el nombre. Y, obviamente, Hotwire no te manda a una pocilga porque así el sistema se caería.
Pocos conocen esta página, y es una pena. Aunque el sistema no es apto para prejuiciosos. Eso sí: los que no lo son terminan yendo a hoteles a los que nunca irían por lo caros, a un precio absurdo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Agotadas

Como les decía la semana pasada, las entradas para la New York Comic Con se agotaron rápido.
El problema es que se agotaron DEMASIADO rápido.
Tal como explican los organizadores del evento en esta carta pública, tuvieron una demanda desmedida para lo que ellos calculaban. A lo que se agrega, además, que no funcionó bien el sistema.
Para que se entienda: para comprar la entrada en forma online, hay que crear un usuario (lo cual debería ser un trámite instantáneo), y obviamente el sistema no permite crear más usuarios que la cantidad de entradas en venta. Bueno: el sistema falló, y detectaron que en determinado punto tenían más usuarios que entradas y por eso el sistema daba constantemente error.
Lo interesante, para quienes vivimos acá, es que una empresa detalle en qué se equivocó, pida las disculpas del caso y al mismo tiempo recomiende no comprar entradas en reventa y advierta que sancionará a los revendedores que estén en los alrededores del Javitz Center los días de la convención.
Ni voy a publicar acá los links y precios de las entradas de reventa, no solo por cuestiones éticas sino porque son realmente carísima, partiendo en cinco veces el costo real.
En fin: para quienes pudieron comprar sus entradas, felicitaciones porque tienen un Dios aparte.

lunes, 11 de mayo de 2015

Entrar

Una de las primeras cuestiones a tomar en cuenta a la hora de ir a una Comic Con es cómo entrar.
Contra lo que uno está acostumbrado a lo que ocurre acá, las entradas a estos eventos culturales suelen agotarse. Contra lo que uno está aún más acostumbrado a lo que ocurre acá, las entradas se compran con mucha anticipación.
Este post iba a ir más adelante, pero justo se da que las entradas para la New York Comic Con salen a la venta pasado mañana a las 12 del mediodía (hora de Estados Unidos, costa este, si no me equivoco la una de la tarde de acá).
Primera pregunta: ¿es indispensable estar clavado en la PC esperando a que suene el gong de que comenzaron a venderse entradas para poder conseguir una? Sí y no. Depende de qué clase de entrada se desee comprar.
La New York Comic Con dura cuatro días -este año, del 8 al 11 de octubre, como siempre en el Javits Center de Manhattan (en la zona de Hell's Kitchen, ya habrá un post sobre eso)-, y hay entradas por día y pases por los cuatro días. Los que se agotan rápido son los pases por los cuatro días, mientras que los de días sueltos suele agotarse rápido el de los sábados.
Segunda pregunta: ¿si se agotaron las entradas ya no puedo comprarlas? No. Al igual que en todas partes del mundo, una parte de las ventas online iniciales de tickets las realizan revendedores, que cuando se realiza la Comic Con envían gente a los alrededores del edificio a vender los tickets y pases -incluso los venden antes en forma online-. El problema, claro, es el precio. Por dar un ejemplo: para la San Diego Comic Con -famosa porque sus tickets se agotan en pocas horas de haber sido lanzados a la venta- la entrada que el año pasado para un viernes que estaba U$S 40 de lista se revendía a U$S 350. Es decir: un robo.
Tercera pregunta: ¿compro tickets para un día, dos, tres o el pase por los cuatro? Mi recomendación es el pase. Es casi imposible recorrer bien la Comic Con en un solo día (es decir, es posible hacerlo, pero casi corriendo en los pasillos, esquivando gente, y sin detenerse a mirar los puestos de ventas de libros, que al fin y al cabo uno va ahí en buena medida para eso, y ni que hablar de asistir a charlas).
Cuarta pregunta: ¿los tickets son personales o pueden usarlos varias personas? Las entradas son tarjetas magnéticas que se presentan en el ingreso y el egreso del centro de convenciones. Por más que las haya comprado una persona, puede asistir otra porque no figura el nombre ni mucho menos les van a pedir pasaporte -salvo al momento de retirarlas-. Y, la verdad, las entradas como objeto son divinas y uno se las guarda como recuerdo.

Quinta pregunta: ¿cómo recibo las entradas? Al realizar una compra internacional, hay dos opciones: a) pasar a retirarla por el centro de convenciones; b) que la envíen a nuestro país por DHL por un costo de U$S 37. El año pasado la retiré en persona y no tuve ningún inconveniente, por lo que recomiendo esta opción. Dados los problemas que hay con el ingreso de paquetes al país, hacerlo enviar por correo puede ser todo un problema.
Sexta pregunta: ¿cuánto cuestan las entradas? Va el listado.
Jueves: U$S 40.
Viernes: U$S U$S 50.
Sábado: U$S 50.
Domingo: U$S 50.
Pase por tres días (viernes, sábado y domingo): U$S 75.
Pase por los cuatro días: U$S 105.
Pase VIP (los cuatro días, con acceso prioritario a los eventos y charlas más algunos regalos): Aún sin precio.
Sexta pregunta: ¿dónde compro las entradas? Acá.
Bueno, es pasado mañana. A pensarlo, y a jugarse. La Comic Con lo vale.

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Qué es una Comic Con?

Dado que este es el primer post del blog, lo más saludable sería aclarar qué es lo que genéricamente se llama Comic Con.
Si bien el nombre hace referencia a una Convención de Historietas, lo cierto es que el tiempo ha pasado desde aquellos primeros encuentros a mediados de los '70 y ahora, y el nombre le queda chico. Hay (empresas, creadores y lectores de) historietas y es la columna vertebral del evento, pero también se dan cita (empresas, creadores y usuarios de) juegos de video, e incluso los estudios de cine y televisión suelen hacerse presentes para lanzar y testear sus producciones más importantes en cuanto a dinero. Entonces, Comic Con no abarca la totalidad de lo que ahí se desarrolla, pero es el mejor término que conozco al respecto.
Tengo bastante experiencia en campos culturales, y de todos los eventos a los que he asistido (que son muchísimos más que los que me hubiera gustado) las Comic Con son el único sitio donde casi el 100% de los asistentes está contento. Es evidente que se negocia mucho -cada evento mueve decenas de millones de dólares-, pero esa tensión no puede palparse en el aire. Quienes están ahí (disfrazados o no, comerciando o no) sonríen con franqueza. A diferencia de ferias de libros, en los pasillos vi entusiasmo por parte del público, incluso expresiones de felicidad cuando daban con algún libro/revista/muñeco/juego/póster/remera que estaban buscando.
Suele decirse en sentido peyorativo que la historieta deja demasiado a la vista el "mercado", pero lo cierto es que los lectores de historietas se muestran chochos de la vida de que traten de venderles algo que les gusta, que se produzca algo pensando en ellos. Más allá de las posibles contraindicaciones del capitalismo, en una Comic Con se muestra en esplendor y en un círculo virtuoso. Se va a conocer artistas, pero también a comprar. Y se conocen muchos artistas, y se compra mucho.
Si tuviera que resumir en una sola palabra qué es una Comic Con, esa palabra sería: felicidad.
Felicidad, incluso para los chicos que se pierden entre la muchedumbre. Me contaron una anécdota de uno que se había alejado de su padre, quien le había indicado "no dejes que se te acerque nadie que no conozcas", y al ver a alguien disfrazado de Flash, le tendió la mano y le pidió, como superhéroe amigo que era, que lo ayudara a reencontrarse con su padre.