sábado, 9 de mayo de 2015

¿Qué es una Comic Con?

Dado que este es el primer post del blog, lo más saludable sería aclarar qué es lo que genéricamente se llama Comic Con.
Si bien el nombre hace referencia a una Convención de Historietas, lo cierto es que el tiempo ha pasado desde aquellos primeros encuentros a mediados de los '70 y ahora, y el nombre le queda chico. Hay (empresas, creadores y lectores de) historietas y es la columna vertebral del evento, pero también se dan cita (empresas, creadores y usuarios de) juegos de video, e incluso los estudios de cine y televisión suelen hacerse presentes para lanzar y testear sus producciones más importantes en cuanto a dinero. Entonces, Comic Con no abarca la totalidad de lo que ahí se desarrolla, pero es el mejor término que conozco al respecto.
Tengo bastante experiencia en campos culturales, y de todos los eventos a los que he asistido (que son muchísimos más que los que me hubiera gustado) las Comic Con son el único sitio donde casi el 100% de los asistentes está contento. Es evidente que se negocia mucho -cada evento mueve decenas de millones de dólares-, pero esa tensión no puede palparse en el aire. Quienes están ahí (disfrazados o no, comerciando o no) sonríen con franqueza. A diferencia de ferias de libros, en los pasillos vi entusiasmo por parte del público, incluso expresiones de felicidad cuando daban con algún libro/revista/muñeco/juego/póster/remera que estaban buscando.
Suele decirse en sentido peyorativo que la historieta deja demasiado a la vista el "mercado", pero lo cierto es que los lectores de historietas se muestran chochos de la vida de que traten de venderles algo que les gusta, que se produzca algo pensando en ellos. Más allá de las posibles contraindicaciones del capitalismo, en una Comic Con se muestra en esplendor y en un círculo virtuoso. Se va a conocer artistas, pero también a comprar. Y se conocen muchos artistas, y se compra mucho.
Si tuviera que resumir en una sola palabra qué es una Comic Con, esa palabra sería: felicidad.
Felicidad, incluso para los chicos que se pierden entre la muchedumbre. Me contaron una anécdota de uno que se había alejado de su padre, quien le había indicado "no dejes que se te acerque nadie que no conozcas", y al ver a alguien disfrazado de Flash, le tendió la mano y le pidió, como superhéroe amigo que era, que lo ayudara a reencontrarse con su padre.

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